Mia Moore es un misterio con tinta. Su cuerpo, cubierto casi por completo de tatuajes en tinta negra, se convierte en el verdadero protagonista de cada imagen. Con curvas que hipnotizan y una estética cuidadosamente construida, Mia nunca muestra su rostro: en su lugar, siempre aparece el celular tapándola, como si quisiera recordarnos que lo que más importa es la piel, no la selfie. Sensual, cruda y minimalista, su presencia en redes es una declaración de poder visual.